|
5. CONSTRUCCIONES EN
EL SUBSUELO
5.1 Estudios básicos
de ingeniería geotécnica y geológica
La finalidad de una
obra subterránea hidráulica puede ser, la conducción de agua
potable o aguas negras; alojamiento de maquinaria;
almacenamiento de fluidos; extracción de fluidos (pozos), o
bien, acceso a líneas de conducción subterráneas (lumbreras).
Para su realización es necesario aportar la información
necesaria para una mejor localización y la obtención de los
datos de diseño relativos a la respuesta de la masa rocosa
durante la construcción y en el periodo de operación de la obra.
Es indispensable
realizar estudios geológicos detallados que permitan conocer la
calidad y el estado del macizo rocoso donde se alojarán dichas
obras, mediante sondeos con obtención de muestras, localizados
sobre el eje de las obras y hasta la profundidad que ocupe la
plantilla de las mismas, como mínimo.
Los estudios
geológicos se consideran de primordial valor, ya que influyen en
la localización, diseño y construcción.
Las finalidades que
se deberán persiguen con los estudios geológicos son: la
determinación del origen y condiciones prevalecientes de la
roca, su dureza, estado de descomposición, su estructura y sus
fallas; la recopilación de datos hidrológicos, de temperaturas y
gases del suelo, así como las propiedades físicas, mecánicas y
esfuerzos de la roca a lo largo del túnel y la determinación de
las principales características geológicas que influirán en la
presión de la roca.
Se deberán elaborar
planos de secciones transversales y perfiles geológicos, que nos
den una representación de lo más exacto posible de la geología
del terreno que cruzará la obra.
Otro tipo de
estudios que deberán efectuarse para el diseño y construcción de
obras subterráneas, son los estudios de mecánica de suelos y
rocas, principalmente en este tipo de obras, ya que aportan
datos básicos para el diseño y construcción de las estructuras
como lo es, el comportamiento estructural de los macizos
rocosos.
En sí, las
características que definirán estos estudios son: el módulo
elástico de la roca, los esfuerzos en ella y los resultados
obtenidos de pruebas de corte directo en rocas estratificadas.
Se elaborarán
estudios topográficos que consistan en levantamientos para
obtener la configuración del terreno y en la elaboración de
planos de curvas de nivel, en los cuales se estudian las
alternativas de la localización de las obras.
Definida la
localización del eje de la obra, para trazarlo en el terreno
habrá que utilizar topografía de precisión o geodesia, por
ejemplo, para obtener los puntos de entrada y salida y los
intermedios que se consideren importantes de un túnel, por medio
de triangulación, a partir de una doble base cuidadosamente
medida en los extremos del eje y referidas a la triangulación
geodésica.
Dependiendo de la
calidad de la roca en el macizo donde se alojen las obras
subterráneas, se diseñará la protección de las superficies
interiores que se requiera.
Las características
geológicas y mecánicas de los macizos rocosos, que deben
conocerse son las que se especifican en la tabla 5.1, acompañada
de los métodos directos, semidirectos y geofísicos que se
emplean para su determinación.
5.2 Túneles
Dentro de las
construcciones hidráulicas realizadas en el subsuelo, se
clasifican los diferentes tipos de túneles, radicando dicha
diferencia en el uso o destino de la obra; los túneles pueden
formar parte de una obra de toma, en obras de desvío, obras de
control y excedencias; en sistemas de abastecimiento de agua, ya
sea en la captación o en la conducción; o bien, en obras de
ingeniería sanitaria, como colectores, interceptores o
emisores.
5.2.1 Trazo de
túneles
Cuando se requieren
dos o más túneles, la separación entre ejes debe ser tal que las
explosiones realizadas no alteren significativamente las
condiciones de la pared de roca que queda entre éstos, por lo
que la separación entre ejes será mayor o igual a 2.5 veces su
diámetro.
Los portales de
entrada y de salida deben quedar localizados en formaciones
geológicas aceptables y topografía convenientes; se deberán
proponer en la sección en donde el túnel tiene un techo de 2.5
veces el diámetro.
Para garantizar que
el túnel tenga el espesor de revestimiento no menor que el
especificado en el proyecto, se define al constructor, en el
diseño, la “línea A”, paralela a la superficie interior
terminada, a una distancia igual al espesor. Esta línea A no
debe ser invadida por las paredes de la excavación. Cuando la
sección del túnel se adema, el forro de madera coincide con la
línea “A” y los marcos quedarán embebidos en el revestimiento,
retirándose previamente los espaciadores que se habían colocado
entre ellos. Otra línea, la “línea B”, paralela a la anterior a
unos 15 cm o más, se especificará para marcar el perímetro de la
sección que se considerará para pago de la excavación.
La sobrexcavación se
define como la diferencia entre el mínimo permisible y las
dimensiones reales del túnel. La cantidad de sobrexcavación
determina en gran medida, la rugosidad del túnel y
consecuentemente la resistencia al escurrimiento. Existen muchos
factores de influencia en la cantidad de sobrexcavación, tales
como el tipo y calidad de la roca, las técnicas de voladura o
dinamitación, la dirección en que se perfora, relativa a los
planos de echado, y otras.
Se deberán tomar
toda clase de precauciones en lo que respecta a la disposición
de los barrenos y uso de explosivos para lograr el mínimo
resquebrajamiento del material fuera de las líneas de proyecto.
Se deberá también ejecutar una cuidadosa operación de amacice
para que todo el material suelto y resquebrajado que resulte por
el uso de explosivos, sea retirado, tanto para lograr un
comportamiento adecuado de la estructura, como por la necesidad
de protección del personal dentro del túnel.




Se proveerán los
medios para lograr el drenaje de las excavaciones de manera de
eliminar el agua en cualquier sitio del túnel en que se
requiera, bien sea, por medio de zanjas que desalojen por
gravedad las filtraciones hacia el exterior por cada frente, o
bien por medio de bombeo y tuberías.
5.2.2 Sistema de
soporte
El sistema de ademe
cualquiera que sea debe tener por objeto el de mantener estable
la excavación, tanto en el proceso de construcción del túnel
como posteriormente en su operación.
En el caso de que el
túnel esté construido en roca sana de alta resistencia y
trabajando a presión, no necesitará revestimientos reforzados,
en este caso la roca podrá resistir esfuerzos producidos por la
presión hidrostática y sólo se colocará revestimiento de
concreto simple al fin de lograr una superficie interior lisa
que mejore el funcionamiento hidráulico. En este caso, el acero
de refuerzo se diseñará solo para tomar los esfuerzos debidos a
los cambios de temperatura.
Cuando las
condiciones de la roca que atravesará el túnel sean malas, será
necesario prever un revestimiento, el cual deberá diseñarse para
resistir tanto las cargas interiores como las exteriores al
túnel; en el caso de las cargas hidrostáticas externas puede
recurrirse al tratamiento por medio de inyecciones a presión de
las fallas de la roca o también mediante lloraderos que se
colocan a través del revestimiento.
A) Requisitos de un
soporte
Deben ser
compatibles con los métodos de construcción y tener la
resistencia y flexibilidad adecuadas. Cuando el sistema de
barrenación es el convencional, empleando explosivos, la
colocación del ademe debe efectuarse después de rezagar. Así, el
túnel puede quedar abierto sin ademe más de 2 horas; por lo
tanto es necesario estimar el tiempo máximo que la roca puede
permanecer sin soporte.
El procedimiento
constructivo del túnel, deberá tener en cuenta que los
revestimientos se hagan tan pronto se terminen las operaciones
constructivas, con el fin de evitar posibles derrumbes y
estabilizar más rápidamente la roca adyacente, evitando posibles
caídos. La experiencia ha demostrado que puede revestirse la
sección del túnel que se localiza a una distancia de 10 veces el
diámetro del túnel a partir del frente de ataque. En masas
rocosas de mala calidad puede ser necesario que el soporte sea
de instalación fácil y rápida. Cuando el procedimiento de
excavación es con túnel piloto es conveniente que los marcos
estén constituidos por varios tramos para facilitar su manejo.
Aun la roca más
fracturada tiene cierta resistencia de soporte debido al
fenómeno de arqueo. El soporte debe diseñarse de modo que se
obtenga la mayor ventaja de ésta resistencia. Por ello, el
soporte debe ser simultáneamente tan flexible que permita a los
bloques de roca, en las paredes de la excavación, un
desplazamiento tal que induzca el arqueo y tan resistente que
soporte toda la carga que la roca le transmita sin rebasar su
límite de fluencia.
La función de un
sistema de soporte es mantener el túnel abierto y estable. O
sea, es deseable una flexibilidad que permita el desarrollo de
la resistencia propia de la masa, pero es indeseable que la
deformación continúe bajo una carga aproximadamente constante.
B) Tipos de soporte
Existen diferentes
formas para ademar un túnel, sin embargo, pueden agruparse en,
ademes a base de marcos, anclas de diferentes tipos, o bien, la
aplicación directa de concreto lanzado, para mantener sin caídos
la excavación.
- Marcos de acero
El sistema de ademe
con marcos, podrá hacerse con madera o a base de secciones
metálicas. En general para excavaciones pequeñas se utiliza la
madera y para grandes excavaciones las placas o perfiles
laminados.
El marco de dos
piezas en herradura es el de más rápida colocación. Puede estar
formado por más piezas si el túnel es de gran tamaño o por
requerirlo así el procedimiento de excavación empleado. Los
marcos de acero de éste tipo se fabrican con secciones I o H ya
que facilitan la colocación de las estructuras auxiliares y la
simetría de su sección, ventaja que no tiene el perfil de
sección U que no resulta adecuado.
En masas rocosas
relativamente competentes y siempre que las cargas puedan ser
transmitidas al piso a través de muros laterales, se emplearán,
a menos que se especifique otra cosa, el tipo de marcos
constituidos por dos o más piezas en arco en la bóveda apoyadas
en los muros laterales. Este tipo de soporte elimina tanto el
uso de los postes como las pocetas para el asiento de los
mismos. Este sistema de soporte no deberá aplicarse en roca
fracturada ni de mala calidad. El apoyo de los muros laterales
debe ser firme y uniforme. En túneles de paredes laterales muy
altas se deberán reforzar los muros laterales con postes que
pueden quedar más espaciados que los arcos de la bóveda.
En rocas de muy mala
calidad, muy fracturadas o expansivas, los marcos circulares son
los más apropiados por su habilidad de resistir cargas en
cualquier dirección.
Cuando en marcos en
herradura aparecen presiones laterales importantes, se hace
necesaria la instalación de la tornapunta, para resistir éstas
presiones y prevenir el bufamiento del piso. En ocasiones el
marco en herradura se convierte en marco circular para
contrarrestar presiones laterales importantes, pero la operación
es difícil.
Para dar la
separación adecuada y transmitir a los marcos las cargas
correspondientes a los espacios comprendidos entre ellos, se
deberán instalar estructuras de soporte en el sentido
longitudinal llamadas rastras. Las estructuras secundarias que
se instalan entre marcos, rastra y separadores, pueden ser de
madera, plástico o acero y tendrán una o más de las siguientes
funciones:
• Proteger contra
desprendimientos pequeños.
• Recibir y
transmitir las cargas a las estructuras principales.
• Proporcionar una
superficie sobre la cual debe apoyarse el acuñamiento necesario
sobre el terreno y los soportes.
• Uniformar las
cargas sobre muros de revestimiento de ladrillo o concreto que
de otro modo se transmitirían a través de las estructuras
principales.
• Servir de molde
exterior a los revestimientos de concreto, cuando éstos no se
construyen directamente sobre la roca.
• Evitar que el agua
deslave y penetre en el concreto.
• Proporcionar
rigidez longitudinal al sistema de marcos
- Anclaje
Otro sistema de
soporte es el uso de anclajes presforzados cuya función es el
anclar las rocas cuando éstas estén fracturadas con el fin de
evitar derrumbes en los portales y en el interior del túnel. El
principio general de anclaje es hacer que las anclas formen
parte de la estructura de autosoporte, aumentando la cohesión de
la roca y permitiendo que los esfuerzos a los que están
sometidos los absorba el ancla; las anclas deberán colocarse
inmediatamente después de concluida la excavación.
Las anclas más
usadas se clasifican en tres grupos: tipo de cuña y ranura; tipo
de tornillo o de expansión; y tipo inyectado.
El anclaje usado
para estabilizar y reforzar excavaciones realizadas en rocas
estratificadas o esquistosas, deberán ocasionar los efectos
siguientes:
• Forman una zona de
compresión en la roca, alrededor de la excavación
• Producen un
esfuerzo de compresión normal al anclaje por el efecto combinado
de la acción de cuña y la tensión del ancla.
• Restringen las
deformaciones hacia el interior de la excavación.
Los efectos
anteriores originan en la vecindad de la superficie libre de las
anclas, un diagrama que hace trabajar a el ancla como miembro
estructural.
- Concreto lanzado
Este tipo de ademe
resulta eficaz por la ventaja de que el concreto lanzado además
de actuar como revestimiento, es obligado a penetrar en las
fracturas, grietas o irregularidades de la roca ligándola y
sellándola.
Las funciones que
deberá cubrir el concreto lanzado son las siguientes:
• Sellar la
superficie rocosa, deteniendo el flujo de agua y evitando así el
arrastre de partículas y tubificación del relleno de las
discontinuidades; servir de unión entre los bloques al penetran
en juntas y fisuras e impedir los desprendimientos que aparecen
al resecarse la superficie expuesta
• Mantener la propia
resistencia de la roca evitando movimientos superficiales y
locales de los bloques pequeños, propiciando así una
distribución de esfuerzos y arqueo a través de los mismos
bloques detenidos por una capa delgada de concreto lanzado.
• Soportar bloques
sueltos importantes proporcionando la fuerza resistente
suficiente en la unión o traza superficial en las paredes de la
obra de los planos que limitan el bloque que tiende a caer.
• Soportar las
fuerzas de interacción terreno-soporte estabilizando los
movimientos hacia el interior de la excavación funcionando como
arco o anillo resistente.
El empleo de
concreto lanzado independiente de otros sistemas de soporte, es
insuficiente en la mayoría de las grandes obras subterráneas.
El uso combinado de
concreto lanzado con otros sistemas de soporte, colocado cerca
del frente en masas rocosas, que dan lugar a bloques sueltos,
tienen la ventaja de reducir el aflojamiento de bloques desde un
principio y dar como resultado que los marcos metálicos
requeridos como soporte definitivo puedan ser más livianos.
- Mezclado y
aplicación
La calidad de una
mezcla para concreto lanzado dependerá de la relación
agua-cemento, del tamaño y graduación de los agregados, del tipo
de cemento, de los aditivos y la aplicación adecuada.
Para realizar con
éxito la preparación y aplicación de la mezcla se deberá cumplir
con los siguientes factores:
• Granulometría
adecuada en los agregados.
• La humedad de la
mezcla antes de llegar a la boquilla debe estar entre el 2 y el
5%. Una humedad menor agravaría el problema del polvo y una
humedad mayor taponaría las mangueras.
• Adecuado
proporcionamiento agua-cemento. Esta operación será realizada en
la boquilla por una persona muy bien entrenada.
• El ángulo de
lanzamiento debe ser normal a la superficie tratada.
• La boquilla debe
mantenerse de 1 a 1.2 m de la superficie tratada,.
• Las presiones del
agua y del aire deben ser constantes y de 5 y 5.7 kg/cm²
respectivamente.
• La alimentación
del aditivo acelerante debe ser constante y fácil de ser variada
en el momento que se requiera (si la superficie rocosa está
húmeda, deberá ser mayor la cantidad necesaria de aditivos).
- Mediciones de
control
Se deberá aplicar
alguno de los siguientes métodos de control del concreto
lanzado.
Uno consiste en
tomar muestras durante la aplicación y efectuar con ellas
pruebas de compresión simple a diferentes tiempos, por ejemplo,
8 horas y 28 días.
Otro método de
control del comportamiento del concreto lanzado es el de la
instrumentación, que básicamente consiste en la instalación de
extensómetros para detectar los movimientos del terreno, y de
celdas extensométricas (strain
gages) y cuerdas
vibrantes para la medición de movimientos y deformaciones en el
revestimiento de concreto lanzado.
Como método de
control, la instrumentación descrita ayuda a detectar con
anticipación movimientos y deformaciones que si progresaran
pondrían en peligro la estabilidad de la obra. Cuando se detecta
en una zona instrumentada una tendencia en los movimientos y
deformaciones, aunque de valores muy pequeños, deben efectuarse
las lecturas con mayor frecuencia para determinar el empleo de
soportes adicionales y verificar posteriormente el efecto de
estas medidas correctivas.
Debe tenerse
presente que el comportamiento del revestimiento de concreto
lanzado es un indicador del comportamiento del macizo rocoso y
que las tendencias peligrosas se detectan generalmente durante
el avance del frente del túnel a una distancia igual a un
diámetro de la sección instrumentadas, y también durante los
eventos de construcción como el banqueo, la construcción de
otras etapas en la misma sección o la excavación de obras en la
cercanía de la sección instrumentada.
En vista de que las
mediciones son muy pequeñas, deben instalarse y medirse
instrumentos embebidos en paneles testigos para poder descartar
el efecto de las contracciones químicas y térmicas del concreto
lanzado.
5.2.3 Ventilación
En la perforación de
túneles, se tendrá que ventilar la zona de trabajo con el objeto
de proporcionar aire fresco al trabajador en el frente de
ataque, extraer el aire viciado por los gases y vapores
producidos por los explosivos, y sacar el polvo producido por el
taladro, las detonaciones, escombro y otras operaciones.
Esta ventilación
puede ser natural o artificial. La ventilación natural se hace
perforando un túnel de portal a portal, denominado “derivador”.
Este tipo de ventilación es adecuado en túneles de área
transversal suficientemente grande y de longitud corta. En la
mayoría de los casos no es posible hacer esta ventilación debido
a la variabilidad de los elementos determinantes, a la dirección
del viento, a la frecuencia del tráfico, al tipo de sección
transversal, temperatura y presión atmosférica; recurriendo
entonces a la ventilación artificial.
La ventilación
artificial generalmente se suministra por medio de uno o más
abanicos impulsados por motores eléctricos, existiendo tres
métodos para ello, que son, el de inyección, el de extracción y
el combinado de los anteriores.
Para resolver el
problema de ventilación en túneles, primeramente se determinará
el volumen de aire requerido.
Este volumen varía
de acuerdo con el número de trabajadores, con la frecuencia de
las detonaciones de las cargas de explosivos, con el método para
controlar el polvo y con la cantidad de máquinas que consumen
aire comprimido, si las hay.
Otros factores que
intervienen para el cálculo son, la cantidad de explosivos
usados, la temperatura, la humedad y el tamaño y longitud del
túnel Por cada hombre debe suministrarse de 5 a 15 m³/min de
aire renovado, mientras que 1 kg de explosivo necesita 300 m³ de
aire.
El aire se
considerará puro si contiene más del 19% de oxígeno por volumen;
menos que el 1% de bióxido de carbono por volumen; menos del
0.02% de monóxido de carbono por volumen; menos del 0.005% de
sulfuro de hidrógeno por volumen y menos del 0.002% de óxido de
nitrógeno o de cualquier otro gas.
El aire comprimido
suministrado a los taladros, no debe incluirse en el cálculo ya
que este aire esta contaminado por la humedad, el aceite y el
polvo, y por lo tanto es más perjudicial que benéfico que el que
se suministra para el consumo del hombre.
Por otra parte la
velocidad a la que se inyecte el flujo de aire, generalmente se
admite de 6 m/s. pero por regla general se toma de 4m/s.
5.2.4 Control de
polvos
Durante la
construcción de túneles, se origina polvo por las operaciones
como taladrado, dinamitado y escombrado.
Se deberán tomar las
medidas establecidas para eliminar este polvo, ya que constituye
un grave peligro para la salud de los operarios. El peligro
aumenta cuando se esta perforando roca que tenga alto contenido
de sílice, ya que una prolongada exposición de este polvo
ocasiona una enfermedad de los pulmones llamada silicosis.
Debido a ello se han emitido leyes que limitan la concentración
de partículas de polvo de sílice en el interior de un túnel.
Para controlar la
cantidad de polvo, se emplean varios métodos, como son:
• El uso de agua en
el aire para extraer los detritos de los barrenos
• El empleo de un
capuchón al vacío, que se ajusta alrededor del taladro y pegado
a la pared de la roca para recibir el polvo que sale del agujero
durante la operación del taladrado.
• El empleo del
método de ventilación de extracción después de cada tronada para
lograr una ventilación completa en el frente de trabajo.
• Mantener húmedos
los escombros durante la operación de escombrado.
5.3 Pozos para
captación de agua
Dentro de los campos
de la hidrología y de la ingeniería, el pozo es una obra que
reviste gran importancia práctica, ya sea como exploración
directa o como captación de agua subterránea.
5.3.1 Exploración
hidrogeológica
La hidrogeología y
sus técnicas, orientada a la exploración y caracterización de
acuíferos, dependen de los objetivos de la exploración y de las
características y complejidad del marco hidrogeológico. La
exploración hidrogeológica encaminada a localizar, evaluar o
desarrollar el recurso hidráulico a escala regional o en zonas
de hidrogeología compleja, requiere de una investigación
detallada del marco geológico superficial y subterráneo,
mediante la aplicación combinada de técnicas de exploración del
subsuelo.
Para la localización
y caracterización de los acuíferos en la zona de interés, se
deberán consultar los mapas y fotografías aéreas disponibles.
Los mapas de mayor utilidad para tal fin, son los geológicos,
los hidrogeológicos y los topográficos.
La información
representada en los mapas, deberá verificarse mediante
reconocimientos de campo de la zona investigada, para programar
la exploración geofísica y, en su caso, las perforaciones
exploratorias, obteniéndose elementos confiables para fijar el
emplazamiento de pozos de bombeo.
La localización de
los pozos exploratorios se fijará dependiendo de los datos
específicos que se requieran para conocer el marco
hidrogeológico subterráneo. Dichos datos a definir son: la
secuencia estratigráfica; la ubicación, litología, dimensiones y
características hidráulicas, la posición del nivel freático y la
distribución vertical de la carga hidráulica; las
características físico-químicas del agua y su distribución
espacial; y la conexión del acuífero con algún curso o cuerpo de
agua superficial.
No es posible
garantizar a priori el éxito de una captación en un sitio dado,
aún cuando se disponga de dichos estudios previos. Por ello, se
empleará la práctica que consiste en perforar el agujero
exploratorio para obtener los registros indicados y con base en
ellos diseñar la terminación del pozo.
También se deberán
aprovechar los pozos de bombeo existentes, que constituyen
importantes fuentes de información hidrogeológica, ya que
aportan datos respecto a las características hidráulicas,
niveles y calidad del agua de los acuíferos. Por ello el censo
de captaciones subterráneas debe ser una de las actividades
obligadas en los reconocimientos exploratorios.
A medida de que el
grado de dificultad para encontrar agua subterránea aumenta, es
indispensable el uso de métodos indirectos de exploración que
permitan detectar la presencia de agua desde la superficie;
razón por la cual se deberán emplear los métodos indirectos de
exploración geofísica.
Se podrá emplear
cualquiera de los siguientes métodos geofísicos, que tienen en
común el estudio de las características de los materiales del
subsuelo; los métodos geoeléctricos, que utilizan las
propiedades electromagnéticas, los métodos sísmicos, que
estudian la propagación de las ondas elásticas; los métodos
magnéticos, que aprovecha las propiedades magnéticas de las
rocas; o los métodos gravimétricos que cuantifican las
diferencias en la atracción de la gravedad de los materiales del
subsuelo.
5.3.2 Métodos de
perforación
Muchos son los
métodos de perforación que se han desarrollado, principalmente
como respuesta a la amplia variedad de condiciones geológicas en
que se emplean (desde rocas duras hasta materiales no
consolidados), de tal forma que un método será más conveniente
utilizar que los demás, dado que sus resultados, tanto técnicos
como económicos, son buenos, sin embargo esto no implica que el
mismo método sea el mejor, ni el más eficiente para cualquier
otra condición, tanto geológica como práctica, es decir, no
existe un método 100% eficiente, utilizable bajo cualquier
condición natural, ya que éste varia dependiendo de la
profundidad por perforar, el diámetro que se pretenda lograr, el
tipo de formación, los requerimientos sanitarios y el uso del
pozo.
Para construir los
pozos destinados a la captación del agua, se utilizan 2 sistemas
básicos de perforación: el de percusión y el rotatorio. Han
surgido varios métodos, que conservando los principios básicos
de uno o ambos sistemas, han desarrollado una nueva técnica y
manifiestan una mayor versatilidad, de tal forma que se tienen
los siguientes: rotatorio de circulación inversa, neumático y
vibropercusión entre otros.
Los métodos con
sistema de percusión que podrán utilizarse son: Pozos punta;
Percusión-chorro; o Perforación por percusión con cable y
herramienta; mientras que entre los métodos con sistema de
rotación, se tienen: Barrenos manuales; Perforación con
barrena-taladro sólida;
Perforación con
barrena-taladro hueca; Perforación con rotación y aire;
Perforación rotatoria con circulación directa; o Perforación con
doble tubería y circulación inversa.
Para determinar el
método más apropiado en un sitio específico, se evaluará
conforme a los siguientes criterios:
• Versatilidad del
método de perforación.
• Capacidad o
confiabilidad del muestreo.
• Costo relativo.
• Disponibilidad del
equipo.
• Capacidad del
método para preservar las condiciones naturales.
• Capacidad para la
terminación del pozo diseñado.
• Facilidad relativa
para la terminación y desarrollo del pozo.
Será necesario el
uso de fluidos de perforación, dependiendo de las condiciones
físicas y químicas que se encuentren en la perforación, entre
sus funciones principales se encuentran el remover las esquirlas
del fondo del pozo; proteger y estabilizar las paredes del pozo;
enfriar y limpiar la barrena de perforación; sellar las paredes
del pozo; mantener los cortes y fragmentos de la formación en
suspensión; y facilitar la obtención de información del
subsuelo. Dichas funciones se cumplen gracias a la diversidad de
aditivos que pueden proporcionar propiedades especiales a los
fluidos de perforación.
5.3.3 Exploración de
pozos
Debido a la
heterogeneidad del subsuelo, aun cuando se disponga de estudios
previos, de exploraciones indirectas o de datos acerca de pozos
circunvecinos, las condiciones hidrogeológicas existentes en un
sitio sólo se pueden conocerse con detalle a través de una
exploración directa. Por ello, cualquiera que sea su objetivo,
todo pozo deberá tener en principio un carácter exploratorio.
Por medio de las
exploraciones directas o pozos, se obtendrán datos
hidrogeológicos un sitio dado: estratigrafía y litología,
localización y características de acuíferos, niveles y calidad
del agua subterránea, etc. Los objetivos de la exploración son
muy variados: prospección o evaluación geohidrológica, captación
de agua subterránea, estudio de la inyección de contaminantes y
de la contaminación de un acuífero.
La práctica consiste
en iniciar la perforación con diámetro pequeño, de 20 cm a 30 cm,
para recabar información acerca de las condiciones
hidrogeológicas locales a través de registros y pruebas de pozo:
pruebas de penetración, cortes litológicos y registros
geofísicos (en el interior del pozo), control de lodos como
densidad, conductividad eléctrica, pérdidas, niveles y pruebas
de productividad.
Todos los registros
anteriores se complementarán entre sí, por lo que deben ser
interpretados conjuntamente.
5.3.4 Ademes
A) Diámetro del
ademe
Determinar el
diámetro apropiado es de suma importancia, ya que esto tiene
repercusiones en el costo de la estructura del pozo y en el uso
del equipo de perforación.
Para elegir
correctamente el diámetro del ademe, se deben satisfacer dos
necesidades principales:
• Que exista un
espacio suficiente para el alojamiento de la bomba, además de un
espacio libre que permita su instalación y mantenimiento.
• El diámetro del
ademe debe presentar un espacio libre que garantice la buena
eficiencia hidráulica del aprovechamiento en operación.
El diámetro del
ademe se determina de acuerdo al tamaño de la bomba por
utilizar, que estará en función del gasto y la potencia
requerida. De forma general, se recomienda que el diámetro del
ademe sea 5 cm mayor que el diámetro nominal de la bomba
requerida y en casos extremos cuando menos 2.5 cm.
B) Tipos de
materiales de ademes
En la construcción
de ademes para pozos de agua, se emplearán materiales, que
cumplan con ciertas características, por ejemplo, que sean de
naturaleza tubular y los suficientemente rígidos para soportar
los esfuerzos ejercidos durante su instalación y aquellos que se
manifiestan posteriores a ésta.
También se tomarán
en cuenta otras características como, el tipo de perforación del
pozo y el método de instalación, el costo y la disponibilidad.
Existe una gran
variedad y diversidad en los materiales empleados en la
fabricación de ademes, los cuales se dividen en tres categorías:
fluoropolímeros, metálicos y materiales termoplásticos.
5.3.5-Filtros
Mediante la correcta
elección, diseño e instalación de filtros de grava en la zona
que rodea inmediatamente el tubo de ademe, se obtiene una mayor
permeabilidad y una mejor eficiencia hidráulica del pozo, así
como una buena estabilización de los materiales del acuífero.
Los aspectos
fundamentales que se deben considerar para el diseño de filtros
artificiales, son los siguientes:
• Tamaño del grano
del filtro.
• Espesor del
filtro.
• Tipo de material
del filtro.
• Longitud total de
la sección ranurada.
• Tamaño de apertura
de la ranura.
5.3.6-Protección
sanitaria
Para aquellos
aprovechamientos hidráulicos diseñados para abastecer agua
potable, se deberán utilizar aditamentos conocidos como
protecciones sanitarias, empleados con el fin primordial de
asegurar la obtención de agua de buena calidad, libre de
contaminantes y segura para el consumo humano.
De acuerdo con la
estructura y diseño de pozos, se presentan dos áreas que son más
factibles a la contaminación y que corresponden a las zonas:
Terminal superior del pozo y el espacio anular entre las paredes
del acuífero y el tubo de ademe.
Para obtener un
terminado de pozo, tal que impida la filtración de contaminantes
al interior del pozo, se realizarán las siguientes actividades:
• El entubamiento
del pozo debe sobrepasar por lo menos 60cm del nivel de la
superficie del terreno.
• La implantación
sobre la superficie de una placa de concreto de por lo menos
10cm de espesor por 60cm de largo y ancho, con una ligera
inclinación hacia sus bordes para drenar las posibles fugas del
pozo.
• Colocar un canal
de drenaje alrededor de la placa de concreto, su descarga se
extenderá a cierta distancia del pozo.
• Implantar un sello
en la parte superior para evitar en lo posible la entrada de
contaminantes al interior del pozo.

|